Ella fue niño

Cabello negro, largo y brillante; piel blanca, pálida, pero no lechosa; risa fácil, aguda y contagiosa; manos delicadas y brazos delgados; una boca que más parece una flor o una fruta tentadora; una nariz delgada, fina, nada protuberante; senos naturales, pequeños y de pezones rosados; trasero redondo, muy redondo, de esos que uno ve y le provoca pellizcar, o nalguear con picardía; y un pene nada chiquito, pero tampoco bestial. Todo eso tiene Francis –gracias a la madre naturaleza y a sus amigas las hormonas–, todo eso y mucho más.

Por Manuela Moore

Francis con semen

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Contra un mundo Wall-e

Es un hecho: la Tierra está sufriendo. Millones de toneladas de basura son producidas diariamente, afectando gran parte de las áreas verdes del planeta. Aunque las consecuencias parezcan sacadas de la ciencia ficción o el amarillismo, el tiempo se agota y nosotros seguimos haciendo la vista gorda.

Por Manuela Moore

Wall-E

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Corta y llena de mierda

A Raf Muñ

Por Manuela Moore

Puto infierno de acelgas
Soledad de gritos y ventanas
Te fuiste por el cazón
y a mí ni el jugo de naranja
Catorce años de mesones mostaza
Notas de advertencia me acosan
El encierro, el encierro
La escoba me amenaza
Lagrimas de cucarachas bajas en colesterol
Y centrifugaba con la luna
El sacrificio de escaleras
Y columnas
Y cabezas
Y dolores
Los conejos de colores se asoman por mi cadera
Y el pañal de niños está lleno de vida
De reglas
De pastas
Me voy, me voy al carrusel de tupperwares
Colas
Y esfinges
Déjame tan solo la deshilachada infancia

Me contagié de crepusculismo

Llegó a mí, en un momento en el que realmente necesitaba distracción, el famoso libro negro de atractiva portada en la que dos manos espectralmente blancas sostienen una roja manzana. Mis primas me lo prestaron enloquecidas de fanatismo, queriendo contagiarme la sensación, el virus. Crepúsculo, rezaba la portada; mientras la contraportada contrapunteaba revelando información importante, pero intrigante. Y yo, que estaba realmente ávida de cursilería, dejé a un lado Crimen y castigo de Dostoievsky para aventurarme en un affair con un bestseller.

Por Manuela Moore Rueda

Crepúsculo

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Jesús Rodríguez es un mago

Si el estudiante Harry Potter es aplaudido por hacer magia en la ficción, Jesús Rodríguez –estudiante de Administración de la UCAB– debería ser admirado por hacer magia en la vida real. Se especializa en magia de close up, que es la que realiza el archifamoso David Blaine, y en la cartomagia que –como su nombre lo indica– es magia con cartas. Ha contado con el apoyo de grandes personalidades del mundo de la magia nacional e internacional, entre ellos Luis Otero y Ernesto Melero. Este Jesús no transforma el agua en vino, pero aún así teníamos que entrevistarlo.

Por Manuela Moore

Cartomagia

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Nirvana

Por Manuela Moore Rueda

 

Siempre me he preguntado por qué algunos adultos llaman “chogüí” a toda chuchería salada de color amarillo… Descubrí mi particular fetiche a los cinco o seis años, cuando le regalé un paquetico de Pepitos a la señora Chila. Me quedé mirándolo fijamente, aunque no quería que me diera. Oí el particular sonido del empaque abriéndose, el plástico metalizado crujiendo: me dio un escalofrío y sentí como un sueñito. Agarró el primer palito –el amarillo Nº 5 estaba tan concentrado que lo hacía ver anaranjado–, metió en su boca el cilindrito con forma de maní y me estremecí ante el primer crujido. Una sensación placentera y embelesada se regó por mi cuerpo; no quería dejar de ver, no quería dejar de oír.

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Intercambio

Por Manuela Moore

Cuando en la luz se va la noche
Las mariposas se llenan de estomago,
La gallina se pone de piel,
Las bocas salen de los gritos
Y las despensas de las velas.

Cuando en el agua se va el día
El calor se llena de cuerpo,
El sucio se vuelve mundo,
El asco es una vida
Y la necesidad una higiene.

Cuando en la coherencia se va la lengua
El sentido no tiene palabras,
La aparición hace su poesía,
La imagen es accidente
Y el enredo es felicidad.

Un vaso de chocolate en la mañana

Por Manuela Moore
Es la mejor forma de empezar el día. Luego de un largo sueño un refrescante vaso de dulce chocolate es lo más esperado; la pareja perfecta de la flojera matutina.
Desde el momento en el que empiezan a oírse el abrir y cerrar de gabinetes y el reiterado sonido del batidor golpeando el vaso de vidrio, al mezclar las cucharadas de delicioso cacao procesado, el sueño termina: el momento más anhelado del día ha llegado.
Se acerca el vaso a la cama y, sosteniéndolo a él, ella: la hacedora del manjar líquido. Una sonrisa se asoma en la flojera con forma de cuerpo, que se incorpora lo suficiente para alcanzar el vaso. La boca se hace agua mientras agradece. Los dedos sienten la frialdad del cilindro y el exquisito aroma llega rápidamente. La superficie del deseado líquido es toda un cúmulo de diminutas burbujas de aire, a veces formando figuras o letras; generalmente simulando una circular y chata montaña.

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Charles Brewer: «Descubrir es descorrer el velo del tiempo»

Por Manuela Moore Rueda

Hay quienes una vez que conocen verdaderamente la naturaleza no pueden olvidarse de ella. Un encantamiento irreversible. Probablemente Charles Brewer es el venezolano más enamorado y conocedor de nuestra fauna y flora; un hombre que se sabe pequeño ante la imponente presencia de montañas y ríos; un excéntrico dedicado a explorar, descubrir y bautizar nuestros monumentos y especies naturales.

Charles Brewer Carías

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El autobús

Por Manuela Moore

La semana pasada llegué al autobús en la rayita, me había quedado más tiempo del necesario en el metro. La cuestión es que se montó un señor diciendo algo sobre una enfermedad y ofreciendo tarjeticas con vírgenes y oraciones por algo de real. Yo le dije que a mí no me diera ninguna, porque sinceramente esas cosas no van conmigo; de todas maneras, le di quinientos bolos –o medio bolívar fuerte, ya que hay que irse acostumbrando–.

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