Fashion a través del tiempo

Ojo 7 5

Los sesenta
La rebelión a lo convencional hecha look. Twiggy, modelo de enormes ojos y ultra delgada figura, marca la pauta que inspira este estilo: el mod –influenciado por el modernismo, la elegancia y el modern jazz. Luego este se desintegra y forma el skinhead, relacionado con el anti-racismo, el anti-fascismo, el cabello corto y el reggae; y lo hippie, siguiendo la ola de la psicodelia, el cabello largo, la individualidad, el amor libre, el culto a las drogas, la ecología, el anti-consumismo y el feminismo. Por primera vez se televisa una guerra, la de Vietnam, lo que desata el rotundo rechazo a la violencia y la exaltación de los símbolos del amor y la paz. En un principio mods y luego hippies, Los Beatles, y muy especialmente John Lennon, resaltan como íconos de la época.

Ojo 7 6

Los setenta
Una década iniciada en la psicodelia, la protesta anti-bélica y el flower power. Allí nace este look, inspirado en los hippies y su peace and love. The Doors, uno de los pocos grupos estadounidenses que logró un verdadero contrapunteo con Los Beatles y Los Rolling Stones, fue uno de los más grandes y dignos representantes de la psicodelia reinante; por ende, Jim Morrison, vocalista de la banda, se alzó como ícono de la década –impulsado doblemente por su más que extraña muerte. Gracias a sus largas luchas, el feminismo logra que la mayoría de edad de la mujer se otorgue a los veintiún años –y no a los veinticinco años. Así –en medio de consignas, drogas, una impresionante liberación sexual y la legalización del divorcio– fue transcurriendo el tiempo y volviéndose todo cada vez más disco, más pop.

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Los ochenta
El boom de Madonna, Cindy Lauper y Michael Jackson: el boom del pop; y, a la vez, del glam metal. La era donde el baile tuvo un giro impresionante, gracias al break dance y a Michael –quien con sus coreografías y su “man on the moon” marcó un hito en la historia. La comodidad, la licra y la ropa ultra ajustada marcaron la pauta; junto con las extravagantes hombreras, los colores chillones, los peinados con mucho volumen y el maquillaje recargado. La mujer siguió su camino a la igualdad de sexos, llegando incluso a viajar al espacio. Fue ese el momento del descubrimiento del SIDA, que trajo una crecida homofobia y una profunda herida en la liberación sexual. Al mismo tiempo, la tecnología, impulsada por MicrosoftApple, empezó su camino hacia la cima, trayendo al mundo el compact disc y los videojuegos.

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Los noventa
El auge de la globalización y la tecnología llegan con contundencia. La computadora, el internet y el celular cambian la vida de la sociedad mundial. Las series de televisión empiezan una era prolífica. Y el muro de Berlín cambia las realidades de varios países europeos. El rock alternativo hace su aparición, y Kurt Cobain –tras su suicidio– se vuelve el símbolo más influyente de la década, impregnando al mundo con su rebeldía. El blanco y el negro –impulsados por Calvin Klein y la clásica marca Chanel– se convierten en la combinación predominante en la moda y las camisas por dentro vuelven con fuerza. Es a partir de ese momento que lo retro se vuelve moda, exaltando la cultura de lo kitch.

Fotografía y Edición: Paula Maso (www.flickr.com/paulamaso)
Textos: Manuela Moore
Asistencia de Producción: Yubiané Centeno
Maquillaje y Estilismo: Paula Maso
Modelos: Ash Moros (años sesenta), Alexandra Scull (años setenta), Titi Senior (años ochenta) y Helena Gil (años noventa)
Ropa y Accesorios: Daniela Panaro para No Pise La Grama (www.nopiselagrama.com)

Contra un mundo Wall-e

Es un hecho: la Tierra está sufriendo. Millones de toneladas de basura son producidas diariamente, afectando gran parte de las áreas verdes del planeta. Aunque las consecuencias parezcan sacadas de la ciencia ficción o el amarillismo, el tiempo se agota y nosotros seguimos haciendo la vista gorda.

Por Manuela Moore

Wall-E

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Me contagié de crepusculismo

Llegó a mí, en un momento en el que realmente necesitaba distracción, el famoso libro negro de atractiva portada en la que dos manos espectralmente blancas sostienen una roja manzana. Mis primas me lo prestaron enloquecidas de fanatismo, queriendo contagiarme la sensación, el virus. Crepúsculo, rezaba la portada; mientras la contraportada contrapunteaba revelando información importante, pero intrigante. Y yo, que estaba realmente ávida de cursilería, dejé a un lado Crimen y castigo de Dostoievsky para aventurarme en un affair con un bestseller.

Por Manuela Moore Rueda

Crepúsculo

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