Sobre The Glamoore


Glamoore Manuela Moore Rueda

The Glamoore es un blog de variedades que trata temas sobre estética, arte, diseño, turismo y cultura general.

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Carta FundacionalManu Chiquita

Para definir The Glamoore habría que comenzar por el principio. Empecemos definiéndome a mí. Qué difícil tarea la de plasmar a un ser humano en palabras.

Nací en una parte del mundo a la que Colón llamó «la pequeña Venecia»: Venezuela. Nací en Caracas, Venezuela. Hija de Delia Rueda y John Moore. Soy legalmente venezolana y española. Y, aunque un papel no lo diga, me siento bastante colombiana. He vivido en Caracas, Venezuela; Madrid, España; Atenas, Grecia; y Galway, Irlanda. Mi idiolecto es un animal mitológico, con pedazos de esto y de aquello.

Soy como el animal que decide que la laguna donde siempre tomaba agua está ya demasiado seca y que es hora de buscar una mejor. Soy una emigrante que no cree mucho en fronteras, límites impuestos a base de ideología por seres como tú y como yo. Creo en el salir adelante con esfuerzo y metas claras; en que la vida es supervivencia y el mundo no es de los humanos, sino al revés: somos parte del mundo, al igual que el resto de los animales, las plantas, los hongos, las bacterias y demás microorganismos. Paradójicamente, o no, no soy vegetariana; aunque me gustaría serlo, pero no me da la fuerza de voluntad cuando se me pone en frente jamón serrano o tiras de pollo. Soy ecologista, trato de dar mi grano de arena para que le quede mundo a nuestras próximas generaciones. También trato de ayudar a todo el que puedo, de donar, de enviarle dinero a mi familia. Trato de ser una buena samaritana.

No sigo iglesias. Creo en Dios (a mi manera) y lo respeto, muy a la apuesta de Pascal. Para mí, Dios es amor. Y, por ende, el amor es Dios. «And in the end, the love you take is equal to the love you make», The Beatles. Hago lo posible por mantener la mente abierta y evitar juzgar antes de conocer.

Soy de probar antes de juzgar. A excepción de las drogas. Mi único vicio es el chocolate. Evito cualquier hábito que, según las estadísticas, pueda llevarme a la muerte. No fumo, no tomo en exceso, no me drogo, ni me corto. Me preocupo por mi apariencia, mi nutrición y mi entorno.

Siempre he pensado que, como el protagonista de “Medianoche en París”, adoraría haber nacido en otra época: la postguerra en Inglaterra, para vivir los años sesenta como adolescente; ser una activista feminista, luchar contra el racismo; y, como mi siempre amada Mafalda, clamar por el desarme mundial. Pero la verdad es que cada día me convenzo más de que nací en el mejor momento. Soy una millennial y lo disfruto.

Soy feminista de la igualdad. Entender el papel de la mujer en otras épocas me llama profundamente la atención. Quizás por eso me gustan tanto las obras donde las protagonistas son mujeres: Orgullo y Prejuicio, de Jane Austen; Ifigenia, de Teresa de la Parra; El cuento de la Criada, de Margaret Atwood; Los Juegos del Hambre, de Suzanne Collins. Me gusta entender, sentir y sufrir a través de las experiencias de personajes de distintas épocas y realidades.

Creo en el respeto, la igualdad de derechos y oportunidades y la superación. Creo en seguir ideales y en una cultura de amor al prójimo. Detesto los conflictos.

Mi banda favorita siempre ha sido The Beatles. Por ellos viajé a Liverpool. Porque tenía que ver cómo del gris salieron tantos colores… De niña consideraba Yellow Submarine como mi película favorita y lloré cuando me enteré de que John Lennon había muerto. Hoy en día mi película favorita es La La Land y suelo cantar y tocar en cuatro, ukulele y teclado canciones de ellos, de los inicios de Shakira, unas tantas de Mecano y, sobre todo, muchas de Ed Sheeran y Taylor Swift.

Siempre fui diferente. En vez de danza, veía clases de origami; y, en vez de GameBoy, jugaba backgammon. Además, como no tenía con quien jugar (por ser hija única), escribía cuentos y me retaba siempre a escribir relatos cada vez más largos.

Me atrae el arte del siglo XIX. La literatura inglesa del romanticismo, de escritores noctámbulos que escribían con velas y dormían de día; las pinturas de William Turner, donde el hombre es insignificante ante la naturaleza. En pintura, me llaman especial atención el Impresionismo y el Expresionismo: he pasado horas mirando Renoirs, Degás, Manets, Monets y Van Goghs en el Musée D’Orsay, el MET, el MoMa, el Van Gogh Museum, el Thyssen Bornemisza, entre muchos otros museos… Van Gogh es mi favorito, con sus trazos cargados de pintura al oleo, casi con despilfarro, creando una sensación de tridimensionalidad y una riqueza de sombras pocas veces vistas. Van Gogh, fiel a su estilo; sin importar la pobreza, la vulnerabilidad, la esquizofrenia. Entre más oscuridad había en su psique más coloridos y expresivos eran sus cuadros.

Mis óleos están inspirados por Van Gogh, William Turner y Monet. Mis garabatos siguen más la vanguardia del siglo XX, son pequeñas abstracciones inspiradas en mandalas, en la Bauhaus, la geometría, en Joan Miró, en Vasily Kandinsky, en Jean Arp y Paul Klee. De vez en cuando me da por hacer retratos a lápiz e intento retratar cada detalle, cual fotografía.

Puede tratarse de pop, de música clásica, de un himno o de la inauguración de un mundial de fútbol, realmente no importa. Algo me ocurre cuando presencio un performance realmente bien ejecutado: me embarga una emoción casi ridícula, los vellos se me erizan, sonrío y lloro como una idiota. Los franceses le llaman a eso frisson, escalofríos estéticos. Como ASMR estético. Aprecio cada gota de belleza y me aferro a ella. Disfruto el hacer de lo cotidiano algo extraordinario.

Soy una enamorada del diseño, la arquitectura y todos los tipos de arte. Una esteta. Una chica que mira demasiadas películas y no lee los suficientes libros para su gusto. Alguien que detesta profundamente el conformismo, la ignorancia, el caos y el irrespeto. Y que tiene, permanentemente, muy altos estándares para consigo misma.

Y, a todas estas, «¿dónde quedó The Glamoore?», te preguntarás. Siempre ha sido mi chiste interno aquello de que nunca podré perder del todo el glamour: «Podré perder el ‘gla’, pero no el Moore». Glamoore es mi blog y va sobre todo aquello que llama mi atención,

Manuela Moore Rueda
The Glamoore

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2 respuestas a «Sobre The Glamoore»

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