La siguiente es una historia real.
Una publicista muy cargada de trabajo ha pasado un largo tiempo demasiado llena de cosas que hacer como para despejar su mente. Un día de trabajo cualquiera se marea, se levanta de la silla y se desmaya. Sus compañeros van en su auxilio y, sin que nadie pudiera preverlo, convulsiona. Asustados, notan como excremento, líquido y sólido, sale de sus esfínteres. No hallan qué hacer. Al rato despierta, ante el desconcierto de todos. Se disculpa avergonzada. Va al baño, se limpia. Y, de repente, cae. Muere. ¿El asesino? El estrés. Y no es broma.

El estrés, una españolización del anglicismo stress (tensión), es una reacción de defensa que utiliza nuestro cerebro cuando afrontamos algo que puede hacernos sentir amenazados, acosados, obligados v/o presionados. Tal reacción es absolutamente natural, es normal que se dé. Pero el problema no es que suceda, sino que permanezcamos en ese estado más tiempo del debido, hecho que, en ciertos casos, puede desencadenar graves problemas de salud.
¿Algunas de las consecuencias del estrés?
– Olvidos (también llamados despistes)
– Alteraciones anímicas
– Nerviosismo
– Ansiedad
– Problemas de concentración.
– En las mujeres, cambios hormonales, hinchazón en los senos y dolores abdominales.
– En casos de estrés crónico y/o agudo, infartos e incluso depresiones tan severas que pueden llevar al suicidio.
Científicos de la UCLA (Universidad de California Los Ángeles) descubrieron que exponerse a un estrés fuerte por un corto período de tiempo basta para destruir varias de las conexiones entre neuronas en zonas específicas del cerebro. Esto significa que un estrés agudo puede alterar tu cerebro en cuestión de minutos. Los mismos estudiosos demostraron que el estrés en estado crónico, o prolongado en el tiempo, disminuye el tamaño del área cerebral donde se aloja la memoria. Mejor dicho: el incremento del estrés es directamente proporcional a la pérdida de la memoria. Y debes recordar un detalle muy importante: las neuronas no se regeneran.
El estrés es un problema mundial. Miles de empleados mueren todos los años alrededor del mundo debido a las cantidades de trabajo que les son demandadas. Presentan especial vulnerabilidad los empleados que trabajan en las ramas de servicios públicos o alimentos, además de todos aquellos que ocupan puestos jerárquicos que exigen entrega y dedicación.
Esto, en tiempos de crisis como los que experimentamos, no puede sino incrementarse si se les impone a los trabajadores cada vez más producción para suplir los ingresos que no están siendo obtenidos por la situación económica. Por ello es importante que estés alerta ante los síntomas del estrés y no olvides relajarte, distraerte un poco, pararte de tu silla de vez en cuando a tomarte algo y no asumir más trabajo del que eres capaz de asumir.
Hazle frente a tus jefes de manera respetuosa. Recuerda: ellos también son humanos.


