Por Manuela Moore Rueda
¿Te sonrojas con facilidad? Seguramente más de uno bromea contigo para ver cómo te enrojeces. Pero cuando lo fugaz se hace permanente, el chiste pierde la gracia. Vivir con la cara sonrojada no es cosa de risa. Todo lo contrario: es una enfermedad crónica. ¿Su nombre? Rosácea.

Ni Pinocchio, ni Rudolf, ni payaso, ni protagonista de un cuento para niños. Imagina ver tu cara enrojecida y tu nariz crecer y agrandarse sin entender por qué. Suena a ficción, es cierto, pero no lo es.
La rosácea es una enfermedad de la piel que suele manifestarse por medio de enrojecimiento, hinchazón, sensibilidad, aparición de líneas rojas e, incluso, crecimiento de la nariz. ¿A quiénes afecta? Generalmente a mujeres (especialmente si están en la etapa de menopausia), personas de piel blanca y adultos de entre 30 y 60 años. ¿Qué partes del cuerpo ataca? Suele manifestarse en el centro del rostro (la frente, la nariz, las mejillas y la barbilla), aunque también puede afectar los lados del cuello y el pecho.

Una enfermedad en cuatro fases
Si reúnes algunas de las características de las personas más afectadas, posiblemente estés preguntándote si padeces de rosácea. Pero ¡calma! Que no cunda el pánico. ¿Cómo puedes saber si la padeces? No todos los afectados por la rosácea sufren todas sus manifestaciones. Comencemos por hacer una revisión de los síntomas más comunes, divididos en cuatro fases, para determinar el peligro.
Fase 1: pre-rosácea
– Tendencia al rubor en la cara y, en ocasiones, los lados del cuello y el pecho
– Enrojecimiento de la piel que rodea la nariz
Fase 2: rosácea vascular
– Leve hinchazón y entibiecimiento de la piel
– Líneas rojas y delgadas bajo los folículos pilosos, especialmente notorias en el área de la nariz
– Sensibilidad de la piel
– Sensación de ardor o quemazón
– Ensanchamiento de las glándulas sebáceas, causando aumento de la grasa
– Ocasionalmente, enrojecimiento y comezón en los ojos
– Descamación de la piel
Fase 3: rosácea inflamatoria
Esta etapa solo es desarrollada por algunas personas. La zona afectada suele ser el área central de la cara. Quienes la presentan suelen tener:
– Granos rojos
– Granos con pus
– Espinillas duras que pueden volverse dolorosas
– Inflamación de ojos y párpados
Fase 4: rosácea
– Enrojecimiento intenso
Síntomas de la rosácea
– Engrosamiento y endurecimiento de la piel
– Nariz roja con tonos violetas, hinchada, con una mayor presencia de venas (líneas rojas) visibles en el área nasal; a veces llena de abultamientos
– Aumento del tamaño de los poros
– Esporádicos granos rojos y con pus
– Menos frecuentemente, y por lo general en hombres mayores de 60 años, crecimiento de la punta de la nariz y, excepcionalmente, el mentón y el pabellón de la oreja
– En ocasiones, sensibilidad a la luz y visión borrosa50% de las personas que desarrollan la rosácea en la piel, presentan síntomas en los ojos por la enfermedad.
Si presentas varios de estos síntomas y sientes que estás en algunas de las fases de la enfermedad, acude al dermatólogo y plantéale tus dudas. Él podrá ayudarte a canalizarlas y te diagnosticará eficazmente.
¿Por qué da la rosácea?
Vivimos en un mundo en el que las limitaciones son cada vez menos, gracias a la tecnología y la globalización, pero a pesar de los muchos avances de la medicina, siguen existiendo afecciones que carecen de una amplia investigación científica que explique sus causas. Lamentablemente, tal es el caso de la rosácea. Por ello, no quedan más que las hipótesis. Porque cuando la verdad no se sabe a ciencia cierta, no queda más que hacer preguntas en la penumbra.

Dicen por ahí…
Se dice que los granos de la rosácea podrían ser causados por bacterias, pero nadie ha podido hallar una relación directa entre la rosácea y las bacterias. También se rumora que la rosácea se desencadena debido a una excesiva facilidad de expansión de los vasos sanguíneos, causando el sonrojo, por lo que se cree que las personas que se ruborizan a menudo pueden ser más propensas a padecer rosácea. Y, entre otras, se cree que hay una gran posibilidad de que la rosácea sea una afección hereditaria.
Hay momentos en la vida en los que no hay nada más sabio que seguir consejos. “Cuando el río suena es porque piedras trae”; por ello, vale la pena tomar en cuenta los siguientes aspectos que, dicen algunos, empeoran o desencadenan la enfermedad.
Posibles factores de agravamiento o desencadenamiento de la rosácea
– Cambios bruscos de temperatura
– Calor (incluidos los baños de agua caliente)
– Ejercicio intenso
– Luz del sol
– Viento
– Frío
– Comidas y bebidas calientes y picantes
– Alcohol
– Humo de tabaco
– Menopausia
– Estrés (tensión)
– Las especias
– La contaminación
– Uso de esteroides en el rostro por un tiempo prolongado.

¿Qué hacer si se tiene rosácea?
La mala noticia: lamentablemente, no se ha encontrado todavía una cura para la rosácea; solo es posible tratarla y controlarla para, poco a poco, mejorar el aspecto de la piel. La buena: existen varios tratamientos dermatológicos para la rosácea que pueden ayudar estéticamente.
¿Cómo tratarla?
– Para eliminar las pústulas y mejorar síntomas oculares, nada mejor que aplicar antibióticos, inyectados o en pastillas. Notarás un cambio significativo, aunque no ejerzan ningún factor de mejoría en el enrojecimiento.
– Para perfeccionar el aspecto de la piel y eliminar las líneas rojas intrafoliculares sin crear mayores daños ni notorias cicatrices, se recomienda la electrocirugía o cirugía láser. Pueden conseguirse resultados muy satisfactorios.
– Para deshacerse del tejido excedente de la nariz, o de cualquier otra parte del cuerpo afectada, el mejor camino es el de la cirugía plástica. Este procedimiento, en especial, ayuda mucho a mejorar el aspecto de los afectados y, por lo tanto, su autoestima.
– Para ocultar las manchas rojizas de la piel como por arte de magia, el maquillaje y, especialmente, el corrector verde serán tus mejores amigos.
– Para combatir las infecciones oculares, es buena idea realizar lavados frecuentes de los párpados. ¿Que qué hay que hacer? Frotarlos con champú para niños mezclado con agua, o con un limpiador especial de párpados; luego, es buena idea aplicar compresas tibias –nunca calientes.
– Para mejorar el aspecto de la piel, las gotas con esteroides pueden ayudar, pero sólo deben ser utilizadas si el médico las prescribe.
¿Cómo prevenirla?
Aunque, técnicamente, no se sabe con certeza si es posible prevenir la enfermedad, vale la pena intentarlo. ¿Pero cómo?
– Usa todos los días un bloqueador de sol que te proteja contra los rayos UVA y UVB. Asegúrate de que tenga un factor de protección solar (SPF) de 15 o más. Si tu piel es muy blanca, es recomendable usar una pantalla solar.
– Prueba hidratar tu piel. No uses productos que te causen irritación.
– Desmaquíllate con cuidado en las noches, trata tu piel como el objeto preciado y único que es. ¡No la maltrates!
– Evita el contacto con cualquiera de los posibles factores de agravamiento y desencadenamiento de la rosácea.
Y si ya tienes la enfermedad…
– Mantén un diario donde relates los brotes que tengas. De este modo podrás entender y quizás hacer conjeturas con respecto a los factores que afectan tu piel. Puede que incluso ayudes a tu médico a comprender mejor la enfermedad.
– Sigue al pie de la letra las indicaciones del médico.
– Habla con un psiquiatra o psicólogo especialista si te sientes triste o con síntomas de depresión. Es común que las personas con rosácea se sientan mal con respecto a su apariencia.


